Después de dormir como ceporros y desayunar como animalines, nos encaminamos a la villa de Portomarín. Fue, hasta ahora, la etapa que más nos ha gustado con diferencia... Mucho sendero y poca carretera, aunque con algún sustillo con los peregrinos a pie, que aparecían en los rápidos y pedregosos descensos... Nos pegamos una buena palicilla... jejeje



Jooooo... qué envidia os tengo!!!
ResponderEliminarCómo molan las fotos, qué bonitas!!!
Seguid pasándoslo así de bien y colgad más imágenes para deleite de quienes no tenemos vuestra suerte.
Saludos desde Asturias,
Sonia